El comercio electrónico ya es parte de nuestra vida cotidiana. Incluso los más reticentes al uso de la tecnología han hecho compras online en los últimos meses. ¿Quiere eso decir que debes comprar siempre todo online? Como todo en la vida, no es cuestión de que algo sea malo o bueno, sino de que aprendamos a hacer un uso adecuado de los medios que tenemos a nuestra disposición.

Existen muchas situaciones en las que ir a una tienda física nos sigue pareciendo la mejor opción y otras muchas otras en las que resulta ventajosa la compra online. Por ejemplo, gracias a los cupones AliExpress, tus compras online te costarán mucho menos. Se trata de elecciones individuales y en muchos casos completamente condicionadas por situaciones externas, como la ubicación, las prisas, la movilidad, las ofertas o las facilidades de devolución. Porque es difícil –o mejor dicho, imposible– establecer unas líneas generales que sean válidas para todos, nos hemos decantado por plantear unos escenarios en los que un comercio u otro nos pueden resultar más convenientes.

Hacer la compra

Imagina que no tienes nada en la nevera, que tu despensa está vacía y que hoy mismo, sí o sí, tienes que hacer la compra. Elaboras una lista meticulosa de lo que te hace falta, coges el carro y te vas al mercado o, en su caso, al “súper”. Bien, en tu lista habías escrito “merluza”, pero las que hay en la pescadería hoy no te convencen o están por encima de tu presupuesto, así que decides comprar unas truchas. Vas haciendo cambios según la marcha en tu compra en función de la oferta real que tienes ante tus ojos. Puedes ver, oler, tocar los productos y decidir in situ si te conviene o no comprarlos.

Por otro lado, si estás enfermo o no te encuentras muy bien es una gran ventaja poder hacer un pedido online y recibirlo cómodamente en casa. Quizá escojas productos más genéricos y tendrás que confiar en que la compra que recibirás en tu casa responde a los requisitos de frescura y calidad que esperas. No tienes por qué dudar de la profesionalidad de tu supermercado de confianza. Quizá te cueste la primera vez, pero, como casi todo, es hacerse a ello.

La farmacia

Además de los víveres, otra de las compras necesarias son las medicinas. Cuando necesitamos comprar fármacos debemos, la mayor parte de las veces, ir físicamente a la farmacia, puesto que este tipo de producto no se encuentra en el comercio online, a no ser que sea algo de parafarmacia o genérico, como un paracetamol o un antigripal.

Comprar ropa y calzado

Con respecto al atuendo, el comercio digital y físico están empatados. Salir de compras es estupendo si te lo planteas como un momento de disfrute. Ciertamente entrar en las tiendas, ver el género, tocarlo, probarlo y decidir que no te convence y que quieres probarte otro modelo, o que sí, y te lo llevas puesto, puede ser divertido y es comprar seguro. No obstante, el comercio online, aunque no te asegura que la prenda te quede como esperabas, te ofrece ventajas también, como descuentos no indiferentes, disponer de un catálogo más amplio, artículos de outlet o la devolución gratuita.

Comprar entradas para un evento

Si estás deseando ir a un concierto o reservar unas entradas para ir al cine, el comercio digital se ha vuelto la opción más conveniente, tanto porque te evitas colas innecesarias como el tener que desplazarte a algún establecimiento donde las vendan.

En fin, esta es una simple muestra de que ambas modalidades de compraventa pueden ser ventajosas y positivas. Todo depende de lo que necesites y de la situación. Sopesa siempre tus necesidades reales y haz uso de ambas tipologías, offline u online, según tu propia conveniencia.

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